Convocatoria para el Dossier Resistencias, protagonismos y subordinaciones en la agenda de los eventos globales

2026-03-02

Resistencias, protagonismos y subordinaciones en la agenda de los eventos globales

Organizadores: Olga Lúcia Castreghini de Freitas (UFPR/UFPA); José Júlio Ferreira Lima (UFPA); Margarida Queirós (Universidade de Lisboa)

Fecha límite para el envío de artículos: 31.05.2026

Fecha de publicación: vol. 29, 2027

La realización de la COP30 —Conferencia de las Partes sobre los Cambios Climáticos, promovida por la ONU y realizada en la ciudad de Belém, Estado de Pará (PA), Brasil, en noviembre de 2025— reavivó una serie de debates acerca de temas que desde hace mucho atraviesan la realidad brasileña, en especial su dimensión urbana y regional, como el protagonismo de Brasil en las discusiones ambientales, posición que estuvo comprometida en años anteriores y fue recién retomada; las cuestiones relacionadas con la Amazonia y su papel en la regulación climática mundial y en las estrategias de financiamiento para la conservación de la selva; así como la preparación de Belém como ciudad sede de la COP30.

Revisitar esos temas reaviva el potencial transformador de los megaeventos en contextos urbanos y exige una reflexión crítica y un análisis sobre cómo estos eventos globales desencadenan procesos de resistencias, protagonismos y subordinaciones a las lógicas establecidas a partir de intencionalidades que, en la mayoría de los casos, poco dialogan con las realidades locales.

Los eventos globales pueden entenderse como aquellos que se celebran en todo el mundo, con diferentes públicos, características, temporalidad y objetivos. A pesar de la variedad de atributos y definiciones, pueden reconocerse ampliamente como eventos que se desplazan por ciudades alrededor del mundo, en busca de la viabilidad de medios logísticos, políticos y de compromiso social para su realización y, no menos importante, la realización de negocios de todo tipo, como el turismo, infraestructuras, financiamiento y regulación. Las ciudades son lugares donde se concentra la realización de esos eventos, cuyas repercusiones se sienten en diferentes sectores de la vida urbana y social.

Los megaeventos abarcan una amplia gama de iniciativas: no solo los eventos deportivos —como los Juegos Olímpicos, la Copa Mundial de Fútbol y los Juegos Mundiales de la Juventud—, sino también las Exposiciones Universales y, más recientemente, cumbres y conferencias globales como las que promueven la ONU o los organismos de cooperación internacional (por ejemplo, las reuniones del G20 y las Conferencias de las Partes). La organización de dichos eventos se articula con las estrategias de entidades deportivas transnacionales (como la FIFA —Federación Internacional de Fútbol— y el COI —Comité Olímpico Internacional—) y de organismos intergubernamentales (como la ONU), que disputan agendas, normas y visibilidad internacional. En este sentido, los megaeventos pueden entenderse como acontecimientos itinerantes, de gran repercusión mediática, que atraen a un elevado número de visitantes y conllevan costos significativos —muchas veces asumidos por el sector público—, además de promover transformaciones en las ciudades y regiones sedes y de crear (o potencializar) nuevos destinos en el turismo internacional (Muller, 2015; Freitas, 2025).

Entre las diferentes dimensiones de análisis de los megaeventos, se destaca la movilización en torno a su realización y el potencial legado para ciudades y países sedes. Se destinan recursos, se proponen obras para viabilizar la infraestructura necesaria y se impulsan acciones estratégicas para facilitar la entrada de turistas y participantes. Se implementan Grandes Proyectos Urbanos (GPU), a menudo con fuerte atractivo icónico, mientras diferentes tipos de negocios se vuelven viables. Tras la realización del evento, cabe preguntarse cuáles efectos perduran y cómo se configura el escenario posterior.

¿En qué medida los megaeventos tienden a funcionar como “aceleradores” de políticas urbanas favorables al mercado, operando como dispositivos de excepcionalidad capaces de concentrar decisiones, recursos y plazos? Bajo la promesa de “legados”, obras y Grandes Proyectos Urbanos se pueden viabilizar mediante alianzas público-privadas y por acuerdos institucionales que, con frecuencia, parecen socializar costos y riesgos (garantías, endeudamiento, mantenimiento futuro de equipamientos), al mismo tiempo en que privatizan beneficios (valorización inmobiliaria, captura de rentas y oportunidades de negocio).

¿Qué efectos distributivos resultan de esos dispositivos? ¿Hasta qué punto tales procesos están relacionados con el desplazamiento de poblaciones pobres, bajo el pretexto de higienización, e intensificación de mecanismos de control y seguridad, con decisiones tomadas “al margen del procedimiento democrático”? Desde esta perspectiva, los megaeventos podrían analizarse como articuladores de la “ciudad excepción”, del branding urbano y de dinámicas de gentrificación y “limpieza social” (Smith, 1996), componiendo —en ciertos contextos— formas de acumulación por desposesión.

Efectivamente, análisis recurrentes revelan el endeudamiento del Estado, el abandono o mal uso de las obras, los procesos de corrupción involucrados en la celeridad de la ejecución y aplicación de los recursos, el desplazamiento de las poblaciones pobres que se encuentran en el camino de las obras, la valorización inmobiliaria, entre otras características que señalan un cierto modus operandi de su realización: euforia en el anuncio, apresuramiento en la ejecución y falta de evaluación y autocrítica en el momento posterior. En esa economía política del megaevento, los riesgos y las garantías tienden a concentrarse en el sector público, mientras las élites políticas y económicas rentabilizan la “marca” y la visibilidad del evento; deudas, subutilización de equipamientos y costos de mantenimiento que recaen sobre el erario pueden, más adelante, abrir oportunidades para nuevas rondas de privatización (Flyvbjerg, Budzier, Lunn, 2021; Gaffney, 2016). Las prácticas de intervención urbana supeditadas a un modo específico de ver y actuar en la ciudad a la luz de las premisas del emprendimiento urbano, de la planificación estratégica y de las alianzas público-privadas, revelan una alineación con lo que Vainer (2011) denominó “ciudad de excepción”, donde las decisiones ignoran de los mecanismos oficiales y democráticos, ajustándose a las necesidades del momento. Por todo ello, las prácticas de realización de megaeventos reafirman lo que Harvey (2004) denominó “acumulación por desposesión”, cuando las actividades o los lugares de la ciudad salen del control de las clases populares y pasan a integrar circuitos de valorización del capital, en la mayoría de los casos vinculados a intereses extralocales.

A esa perspectiva urbano-regional se suman otras: i) la discusión geopolítica que señala que tales eventos serían la manifestación de un nuevo tipo de poder global, el soft power (poder suave o poder blando) (Nye Jr., 2004), en el que el peso de los actores no estatales tendría gran relevancia en las decisiones globales, modificando las formas tradicionales de poder; ii) el proceso de invisibilización de los conflictos ambientales por medio del greenwashing, que implica el financiamiento de acciones de comunicación y marketing con el fin de que las empresas sean percibidas como ecológicamente correctas y socialmente comprometidas y, cabe destacar también, iii) los nuevos tipos de diplomacia que surgen de esta realidad, especialmente la diplomacia deportiva y la diplomacia climática. Asimismo, los megaeventos funcionan como “escenarios globales” en los que los Estados, las ciudades y las empresas negocian imagen, normas y acuerdos, proyectando reputación y liderazgo y abriendo puertas a flujos de inversión —incluso bajo la rúbrica de lo “verde”—. Dichos eventos funcionan como ferias comerciales a gran escala (contratos de infraestructuras, tecnologías, consultorías y servicios), aceleran políticas de descarbonización urbana y la difusión de modelos de gestión presentados como “sustentables” y exportables (best practices), muchas veces orientados al corto plazo. Esa transición suscita preguntas distributivas fundamentales —¿quién la lidera y quién se beneficia?— y replantea el problema de la participación pública, a menudo limitada a formas de tokenismo en la planificación (Arnstein, 1969). En determinados contextos, megaeventos pueden ser el origen de nuevas injusticias climáticas, y no lo contrario, lo que hace que la contradiplomacia se vuelva esencial: movimientos sociales, redes de investigación y denuncias de greenwashing y de la huella de carbono asociada a viajes, construcción y consumo.

Así, el tema propuesto para el Dossier: Resistencias, protagonismos, subordinaciones en la agenda de los eventos globales, invita a investigadoras e investigadores a elaborar análisis, revisar investigaciones anteriores y proyectar perspectivas futuras.  

Dos factores nos motivan a proponer este Dossier. En primer lugar, la intensa dedicación de investigadoras e investigadores brasileños que consolidaron una agenda sólida sobre los megaeventos deportivos realizados en Brasil en 2014 y en 2016 —agenda que, en nuestra opinión, aún carece de valoraciones críticas sobre cuáles elementos se materializaron (o no) en términos de transformaciones urbanas y reconfiguraciones regionales. En segundo lugar, la reciente realización de la COP30 en la ciudad de Belém, Estado de Pará, que no solo reavivó el debate sobre megaeventos en Brasil, sino también reposicionó al país en la escena internacional en la cuestión ambiental, movilizando recursos de soft power, greenwashing y diplomacia climática.

De este modo, se alienta a que se presenten textos que converjan con las siguientes preocupaciones:

i) Visión crítica de los megaeventos realizados en Brasil a lo largo de las últimas décadas y su efectividad; nuevas rondas de realización de eventos capturados por la lógica de los megaeventos, como las Conferencias de las Partes; las transformaciones que se produjeron en las ciudades una década después de la realización de los megaeventos deportivos en Brasil y cómo esas dinámicas se reproducen en las demás ciudades o países de Latinoamérica.

ii) Los megaeventos como industria y como fenómeno político-económico: aceleradores de políticas urbanas favorables al mercado; costos socializados y beneficios privatizados; flexibilización regulatoria y canales democráticos eludidos; gentrificación, “limpieza social”, desalojos y titularización; riesgos fiscales, garantías públicas y endeudamiento; subutilización/mantenimiento de equipamientos y oportunidades de privatización después del evento.

iii) Los megaeventos y cumbres como “escenarios globales”: ¿qué normas, narrativas y acuerdos se producen y se difunden en esos encuentros y por cuáles actores? ¿En qué medida se refuerzan modelos y best practices procedentes de centros hegemónicos —incluidos los mercados de soluciones, consultoría y tecnologías— y cuáles son sus efectos en las realidades locales? ¿Qué conflictos distributivos y asimetrías surgen cuando agendas internacionales se traducen en proyectos, financiamientos y regímenes regulatorios en el territorio, y qué formas de contestación, reapropiación o contradiplomacia pueden accionarse?

iv) La movilización política en torno a la implementación de las estructuras físicas y logísticas necesarias para la realización de la COP en Belém ha provocado reflexiones sobre las dinámicas urbanas en la Amazonia. Esas discusiones involucran tanto aspectos relacionados con la conservación como con el comprometimiento del bioma, considerando las condiciones del relevo amazónico y los modos de habitar, circular y consumir en las ciudades como parte integrante de las pautas internacionales sobre los impactos de los cambios climáticos.

v) En el período posterior a la COP30, repercusiones, resistencias y movilizaciones, que pueden subvertir (o no) la lógica de la diplomacia climática, surgen como centro del debate que cuestiona hasta qué punto Brasil sería un actor global en el ámbito del soft power y del protagonismo en lo que respecta a la celebración de conferencias medioambientales.

Para ello, se espera la contribución de investigadoras e investigadores de Planificación Urbana y Regional y áreas afines —como Desarrollo Regional, Geografía, Economía, Arquitectura y Urbanismo, Sociología, Turismo, Deportes y Derecho— con trabajos empíricos y/o teóricos y críticos que examinen disputas de agenda, acuerdos institucionales, flujos financieros y regímenes regulatorios, así como efectos distributivos, territoriales y socioambientales (incluida la huella de carbono), además de formas de resistencia y contradiplomacia asociadas a los eventos globales.

Referencias

ARNSTEIN, Sherry R. A Ladder of Citizen Participation. Journal of the American Planning Association, v. 35, n. 4, p. 216-224, 1969.

FLYVBJERG, Bent; BUDZIER, Alexander; LUNN, Daniel. Regression to the Tail: Why the Olympics Blow Up. Environment and Planning A: Economy and Space, v. 53, n. 2, p. 233–260, 2021 (DOI:10.2139/ssrn.3686009).

FREITAS, Olga L. C. de A COP30 como megaevento: recorrências nas práticas de intervenção urbana. In: FREITAS, Olga L. C. de; SANTOS, Tiago V. dos (Orgs).  A COP30 como megaevento: repercussões espaciais em uma metrópole amazônica. Belém, PA : Amazônica Bookshelf, 2025, p.22-44.

GAFFNEY, Christopher. Megaeventos e dinâmicas sócio-espaciais no Rio de Janeiro, 1919-2016. Revista Brasileira de Estudos do Lazer, Belo Horizonte, v. 3, n. 3, p. 23-45, set./dez. 2016.

HARVEY, David. O novo imperialismo. São Paulo: Loyola, 2004.

MÜLLER, Martin. What makes an event a mega-event? Definitions and sizes. Leisure Studies, [s. l.], vol. 34, num. 6, p. 627-642, 2015.

NYE Jr, Joseph S. Soft Power: The Means to Success in World Politics. New York: Public Affairs, 2004.

SMITH, Neil. The New Urban Frontier: Gentrification and the Revanchist City. New York: Routledge, 1996.

VAINER, Carlos. Cidade de exceção: reflexões a partir do Rio de Janeiro. In: Encontro Nacional de Pós-Graduação e Pesquisa em Planejamento Urbano e Regional, 14., 2011, Rio de Janeiro. Anais [...]. Rio de Janeiro: ANPUR, 2011. p. 1-15.